Expertos analizan sobre las nuevas formas de convivencia y hábitos en la sociedad

En la décima tercera sesión del curso Gestión Prioritaria desde lo local por la Infancia, Niñez y Adolescencia, el antropólogo, profesor de la Universidad Católica y miembro de Inversión en Infancia, Carlos Aramburú, el especialista en políticas pública y miembro de Inversión en la Infancia, Óscar Castillo junto al director de la fundación Dispurse, Hakan Silfverlin, analizaron sobre las nuevas formas de convivencia y hábitos sanitarios desde distintos espacios en la sociedad.

“En las grandes crisis aparece la necesidad de que nos comportemos como ciudadanos. La respuesta ante estas situaciones no solo depende de un gobierno, sino también de nosotros”, señaló Aramburú, pues la cuarentena en el Perú no fue cumplida por el 28 % de peruanos y no la cumplen por que no la ven necesaria, no sienten el riesgo.

Asimismo –en base a un estudio– dijo que 1 de 4 peruanos no ha cumplido el toque de queda por visitar a alguien, hacer deporte o ir a una fiesta. “En pandemia no funciona como somos los peruanos, de acercarnos y abrazarnos (…) muchos compatriotas no asumieron la responsabilidad y es porque no sentimos que estamos en riesgo”, indicó.

En ese sentido mencionó que no basta con la Policía y serenazgo, en la que antes uno podía colarse y hoy es diferente porque la gente no te deja. Por ello consideró que existe y debe darse la presión social, de vecino a vecino, debe existir la cultura de presión social como en el caso de Noruega, donde se ha disminuido la corrupción. “Aquí necesitamos el control de ciudadano a ciudadano, decir no se acerque, póngase la mascarilla, no salga en toque de queda”, reflexionó.

“El perfil de quienes menos han cumplido las disposiciones son varones y jóvenes, por la figura del macho, yo puedo todo. Es todo lo contrario como en sociedades europeas que sí han tenido mayor conciencia y se explica en que su cultura existe la desconfianza al gobierno y segundo soy macho”, calificó. Además agregó que existe un tema cultural profundo y hay que observar las realidades geográficas diferenciadas, por ejemplo; el sur peruano ha sido ejemplar porque existe un control ciudadano, el tejido social es más fuerte, los nativos tienen mayor capacidad que nosotros mismos.

Brechas y desafíos

En tanto en su intervención el pediatra, especialista en gestión de proyectos y políticas pública y miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, Oscar Castillo, comentó que el tema de la inseguridad alimentaria, la falta de ingresos, el confinamiento, la capacidad de las familias de poder alimentarse, afecta especialmente a los niños porque ellos dependen de los adultos, y tienen necesidades diferenciadas especiales.

Otro de los problemas planteados es el saneamiento no solo por agua de calidad y la higiene de protección. “Pero estas dos deudas sociales antiguas deben enfrentarse ahora por la emergencia. El agua no soluciona solo el problema sino el jabón, que es lo necesario que haya espuma de jabón para eliminar el virus”.

En esa dirección Castillo consideró que es mejor usar el alcohol de 70° porque se evapora en menos tiempo y permite eliminar el virus. “Se debe enfrentar la pandemia con lo que hay ahora porque no podría darse toda la infraestructura necesaria una respuesta al saneamiento. Los puntos que pueden servir para articular y gestionar la emergencia sanitaria, la importancia de conocer quiénes son los que necesitan ser atendidos, sobre todo los niños, padrón nominado de menores de 12 años, características de la población infantil que tenemos, qué nos falta, quién puede participar, quién puede apoyar, entre otros; son de exclusiva competencia de los gobiernos locales, las juntas vecinales, el sector privado y los consorcios municipales”.

A su turno el especialista en gestión de proyectos de desarrollo local y miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, Hakan Silfverlin, acotó que se trata de un enfoque sistémico el cómo podemos hacer para lograr una sociedad donde podamos vivir bien, con el objetivo de buena salud para todos, seguridad, confort y calidad de vida. “Hay que mirar las diversas dimensiones, por ejemplo, el lavado de manos implica tener el dinero para comprar jabón, la cultura de hacerlo, la infraestructura adecuada, conocimiento de hacerlo bien y el manejo de agua”.

Asimismo debemos reconocer que la sociedad somos nosotros, el sector académico, sector público, sector privado y sociedad civil que deben trabajar juntos para lograr esta seguridad, confort, salud y calidad de vida. Entretanto coincidió con Aramburú y Castillo en que la participación de la comunidad es fundamental, pues el trabajo en equipo permite lograr muchas cosas ante diversas circunstancias.

Al final Silfverlin reflexionó en que la pandemia no cambiará las cosas en su profundidad, por la que debemos verla como una oportunidad para replantearnos y ser un punto de inicio para una transformación en el antes y después en el país.


Para ver el programa ingresa aquí: https://bit.ly/37tdQDA

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